
Estos días la expectación hacia el caso de Jade Goody se ha visto aumentada considerablemente, y es que su hora estaba llegando y nadie quería perdérselo.
Goody, era una ciudadana británica más, hasta que entró a concursar en el archiconocido show “Big Brother” hace 7 años. Su ignorancia y carácter, hizo a los espectadores identificarse rápidamente con ella. Su popularidad fue creciendo hasta que en 2007 llega a “Celebrity Big Brother”, en esencia, trata del mismo concurso en el que había participado anteriormente, pero con una particularidad: esta versión estaba hecha para famosos. La popularidad de Jade fue creciendo hasta tal punto que escribió dos autobiografías, lanzó su propio perfume y abrió sus propios salones de belleza.
Su imparable notoriedad sólo se vio truncada cuando le diagnosticaron un cáncer en Septiembre del año pasado. A lo largo de esto meses, Jade ha aprovechado esta situación para, asesorada por Max Clifford (su manager), vender su vida: boda, banquete, bautizo y funeral, todo incluido. Ella se ha escudado en afirmar que lo hace para dejarles un buen capital a sus hijos, pero ¿hasta qué punto el fin justifica los medios?
Los medios no se deberían dejar “torear” de esta manera, no es ético acceder a este tipo de espectáculos. Últimamente esa clase de escándalos, están haciendo perder a los medios su “conciencia”. Se debe tener en cuenta el gran poder e influencia que radio, televisión o prensa ejercen sobre la sociedad, y sobre esto, actuar correctamente.
Goody, era una ciudadana británica más, hasta que entró a concursar en el archiconocido show “Big Brother” hace 7 años. Su ignorancia y carácter, hizo a los espectadores identificarse rápidamente con ella. Su popularidad fue creciendo hasta que en 2007 llega a “Celebrity Big Brother”, en esencia, trata del mismo concurso en el que había participado anteriormente, pero con una particularidad: esta versión estaba hecha para famosos. La popularidad de Jade fue creciendo hasta tal punto que escribió dos autobiografías, lanzó su propio perfume y abrió sus propios salones de belleza.
Su imparable notoriedad sólo se vio truncada cuando le diagnosticaron un cáncer en Septiembre del año pasado. A lo largo de esto meses, Jade ha aprovechado esta situación para, asesorada por Max Clifford (su manager), vender su vida: boda, banquete, bautizo y funeral, todo incluido. Ella se ha escudado en afirmar que lo hace para dejarles un buen capital a sus hijos, pero ¿hasta qué punto el fin justifica los medios?
Los medios no se deberían dejar “torear” de esta manera, no es ético acceder a este tipo de espectáculos. Últimamente esa clase de escándalos, están haciendo perder a los medios su “conciencia”. Se debe tener en cuenta el gran poder e influencia que radio, televisión o prensa ejercen sobre la sociedad, y sobre esto, actuar correctamente.
